32a. Dom Ord Ciclo C (Id=743)

 

Primera Lectura

El rey del universo nos resucitará para una vida eterna

Lectura del segundo libro de los Macabeos
7, 1-2.9-14

En aquellos días arrestaron a siete hermanos con su madre. El rey Antíoco los hizo azotar para
obligarlos a comer carne de cerdo, prohibida por la ley.
Uno
de ellos dijo en nombre de todos:
"¿Qué quieres saber de nosotros? Estamos dispuestos a morir antes que quebrantar la ley de
nuestros padres".
Cuando el segundo de ellos estaba para morir, dijo al rey:
"Asesino, tú nos arrancas la vida presente; pero el rey del universo nos resucitará a una vida
eterna, puesto que morimos
por fidelidad a sus leyes".
Después comenzaron a torturar al tercero. Le mandaron sacar la lengua, y extendió las manos
con firmeza. Y declaró con valor:
"De Dios recibí estos miembros y por su ley los desprecio: espero recobrarlos del mismo Dios".
El rey y sus acompañantes quedaron impresionados del valor con que el muchacho despreciaba
los tormentos. Una vez muerto éste, sometieron al cuarto a torturas semejantes. Y cuando
estaba para expirar, dijo:
"Vale la pena morir a manos de los hombres cuando se tiene la firme esperanza de que Dios
nos resucitará. Tú, en cambio, no resucitarás para la vida".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 16

Al despertar contemplaré tu rostro, Señor.
Satiábor, cum evigilávero, conspectu tuo, Dómine.

Señor, hazme justicia, a mi clamor atiende; presta oído a mi súplica, pues mis labios no mienten.
Al despertar contemplaré tu rostro, Señor.
Satiábor, cum evigilávero, conspectu tuo, Dómine.

Mis pies en tus caminos se mantuvieron firmes, y no temblaron mis pasos. A ti mi voz elevo, pues sé que me respondes; atiéndeme, Dios mío, y escucha mis palabras.
Al despertar contemplaré tu rostro, Señor.
Satiábor, cum evigilávero, conspectu tuo, Dómine.

Bajo la sombra de tus alas escóndeme. Yo por serte fiel contemplaré tu rostro, y al despertar espero saciarme de tu vista.
Al despertar contemplaré tu rostro, Señor.
Satiábor, cum evigilávero, conspectu tuo, Dómine.

Segunda Lectura

Que el Señor disponga sus corazones para toda clase de palabras y de buenas obras

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses
2, 16-17; 3,1-5

Hermanos: Que Jesucristo Señor nuestro y nuestro Padre Dios, que nos ha amado y nos ha
regalado un consuelo eterno y una feliz esperanza, conforte sus corazones y los disponga a toda
clase de palabras y de buenas obras.
Por lo demás, hermanos, oren por nosotros, para que la palabra del Señor siga el avance
glorioso que comenzó en ustedes, y para que nos libre de los hombres perversos y malvados
que nos acosan, porque no todos aceptan la fe.
El Señor
, que es fiel, les dará fuerzas y los librará del maligno.
Tengo confianza en el Señor de que ya hacen y continuarán haciendo cuanto les he mandado.
Que el Señor dirija su corazón para que amen a Dios y esperen pacientemente a Cristo.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Jesucristo es el primogénito de los muertos; a él sea dada la gloria y el poder por siempre.
Iesus Christus est primogénitus mortuórum; ipsi glória et impérium in saecula saeculórum.
Aleluya.

Evangelio

Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
20, 27-38

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección, y le
preguntaron:
"Maestro, Moisés nos dejó escrito: "Si un hombre muere dejando mujer sin hijos, que su
hermano se case con la mujer para dar descendencia al hermano difunto".
Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. El segundo, el tercero
y los demás, hasta el séptimo, tomaron por esposa a la viuda y todos murieron sin dejar hijos.
Por último murió la viuda. Ahora bien, cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será
esposa la mujer? Porque los siete estuvieron casados con ella".
Jesús les dijo:
"En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero en la vida futura, los que sean juzgados dignos
de ella y de la resurrección de los muertos no se casarán. Pues no pueden ya morir, porque son
como ángeles; son hijos de Dios, porque han resucitado.
Y que los muertos resucitan, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama
al Señor "Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob".
Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, porque para Él todos viven".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Se dice "Crerdo".

 

Prefacio

El día del Señor

En verdad es justo bendecirte y darte gracias, Padre santo, fuente de la verdad y de la vida,
porque nos has convocado en tu casa en este día de fiesta. Hoy tu familia, reunida en la escucha
de tu Palabra, y en la comunión del pan único y partido, celebra el memorial del Señor
resucitado, mientras espera el domingo sin ocaso en el que la humanidad entera entrará en tu
descanso.
Entonces contemplaremos tu rostro y alabaremos por siempre tu misericordia.
Con esta gozosa esperanza, y unidos a los ángeles y a los santos, cantamos unánimes el himno
de tu gloria:
[Misa]

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